El blog del curso Crítica de Arte II (UPRM)

       “Demolerán a su vecino”, de esta manera se titula el artículo del periódico de Puerto Rico, El Nuevo Día, el pasado 13 de abril. Aquel que está interesado o involucrado de cierta manera en el ámbito de las artes, conoce que el Museo del Arte Moderno en Nueva York es uno de los más importantes y reconocidos en este ambiente artístico. Por tal grandeza que se le adjudica, quizás no sea de gran importancia – o de muy poca – si se tratara de ampliar el mismo. Pero ¿qué pasaría si se trata de la demolición de otro museo?  ¿Dejará de ser tan importante? ¿Qué pasara con su estructura? Estamos seguros que no tiene la misma importancia que tiene el MoMa, si se busca demolerlo.  Según este artículo, el MoMa pretende demoler el Museo del Arte Popular Estadounidense, un edificio contemporáneo de solo doce años.

Amrican Folk art museum

Centralizado, El Museo de Arte Popular Estadounidense

El MoMa compró el edificio con la intención de expansión, pero el museo vecino tiene los pisos a distinta altura y su fachada externa, de placas en bronce –muy aclamadas por los críticos-  no va de acuerdo con el tema que lleva el MoMa de edificio abierto y paredes de cristal. El joven museo de solo dos años, se espera sea demolido a finales de este año. Un museo de tema algo “tradicional”, por sus exposiciones de este tipo, lo aparta del mundo moderno actual como lo es el lugar donde se ubica. La gran ciudad de Nueva York lo convierte en un concepto de escaso interés comparado con el MoMa. El Museo del Arte Popular Estadounidense, con solo dos años de fundado, pronto concluirá su debut y despedida, por lo menos en ubicación, debido al crecimiento desmedido de su colindante.

Con más de tres millones de visitantes anualmente, el MoMa ha creado de su espacio uno rico en selección y contexto, creándose una institución alucinante. Lleno de poder, el MoMa guiado por su ambición aún desea recibir más, en este caso destruyendo a los más desdichados. No hace mucho tiempo que el MoMa culminó con su primera duplicación de espacio ganando 630,000 pies. Las víctimas fueron dos edificios, el Rockefeller Building Peggy y David, (Jardín de esculturas inaugurado en el 2004), y Dorothy Cullman (Salón para la educación e investigación de construcción abierto en el 2006). Por lo tanto, la actual expansión, será solo una más.

MoMa

Museo de Arte Moderno (MoMa)

        Sorprendentemente, la demolición del vecino no es el único plan que tiene el famoso museo. Además de esto, se pretende alzar una torre de 1,250 pies, llamada La Torre Verre, diseñada por Jean Nouvel. Esta torre lleva planificándose desde hace varios años, pero por problemas de ubicación y costos aun no ha sido alzada. Inicialmente la torre sería igual de alta que el Empire State Building, pero la Comisión de planificación de ciudades de Nueva York solo aprobó 1,050 pies de altura provocando la burla y decepción de muchos críticos arquitectónicos a los cuales les parecía atractiva la idea de un nuevo edificio moderno de gran altura. Esto nos recuerda el caso del edificio Chrysler construido en 1930 con el propósito de ser el edificio más alto del mundo, para su desdicha su fama solo duro unos once meses, cuando el Empire State Building lo superó. Con un estilo art déco, el Chrysler de William van Alen es clave para la entrada del modernismo en Nueva York. La Torre Verre quiso ser el Chrysler posmodernista.

 Torre Verre

Vecino Nuevo para el MoMa, el cual planifica la extensión de sus galerías hacia el interior de una nueva torre de 74 pies de altura. La conoceremos como “La torre Verre”.

        Ahora bien, el MoMa continuará creciendo hasta que cubra todos los rincones de su afán, pero ¿dónde queda el valor de un museo? Por pequeño que sea o insignificante que parezca para algunos el hecho de defensa histórica merece un grado de respeto. Esto no solo aplica en su contenido como museo, sino también en la propia fachada como obra de arte. Por lo que ciertamente parece injusta la desvalorización del Museo de arte popular estadounidense. El mismo contiene una variedad de temas, desde las artes tradicionales como lo es el retrato, artes escolares, muebles pintados y cerámicas, a las perspectivas poco reconocidas cuyas expresiones creativas desafían la categorización. En fin, el Museo del Arte Popular Estadounidense representa de la mejor manera el ambiente artístico americano del pasado y el actual.

Como anteriormente mencioné, el edificio del Museo de Arte Popular Estadounidense, en el momento de su construcción, fue muy aplaudido por los críticos y el público. Su fachada en placas de bronce, sin duda lo convertía en un edificio excepcional y atractivo por lo cual su demolición para muchos nos parece atroz. De esta manera expresa el propio Museo de Arte Popular, quien aceptó el dolor de sus diseñadores y creadores Billie Tsien y Tod William, ante la demolición de su tan preciada obra.

Para apacentar nuestras emociones ante la injusticia mencionada, el propio museo, en su página web oficial, escribió el pasado once de abril: “¡El edificio no es el museo! ¡El museo no es el edificio! “… “¡Sigue vivo!”, esta es la expresión que utilizan para describir el estado actual del museo y para calmar al público ante tanto revuelo.  El Museo del Arte Popular se ubicó en el Lincoln Square de Manhattan, Nueva York y expone como lo hace desde sus comienzos.

Desconsoladora es la pérdida de un edificio como lo es el diseñado por Tsien y William. En cierta parte ganaremos, pero ¿cuántas obras artísticas sustituyen una gran obra artística arquitectónica? Una serie de arquitectos y críticos de alto perfil, incluyendo Annabelle Selldorf  (Neue Galerie New York), Steven Holl (Biblioteca de Berlín AGP), Wendy Evans Joseph (Renovación de la torre de oficinas de Lloyd Wright en Oklahoma), Thom Mayne (Torre de Seúl), Richard Meier (Museo del arte contemporáneo en Barcelona), Michael Sorkin (Crítico arquitectónico) y Robert AM Stern (Biblioteca pública en Ohio), se han unido a la campaña para salvar el edificio del Museo de Arte Popular Estadounidense. Cada uno ha firmado una carta abierta, escrita por Architectural League of New York, pidiendo al MoMA el repensar sus planes de demolición. No se pretende desvalorar al MoMa por su egocentrismo, tiene excusas de peso para serlo y no le resta –irónicamente-  que siga siendo un museo de suma importancia. Mientras tanto, si continúa en pie su expansión, de igual manera estaremos los oponentes de este plan. Veremos como un museo de arte culmina la vida de una obra maestra.

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